viernes, 27 de marzo de 2015

UN CAMPAMENTO QUE DURÓ SIETE DÍAS

Continuando con el libro de Nehemías 8: 13-18 al 9: 1-38. Como resultado de la lectura de la ley y el gozo que les había proporcionado, se reunió Esdras con los líderes para profundizar más en las Escrituras, y como resultado de este estudio, se enteraron que Dios había mandado por medio de Moisés, que el séptimo mes deberían habitar en tabernáculos durante esos siete días. Es una muy buena razón para separar un tiempo con los líderes, para escudriñar las Escrituras, pues en estos casos Dios nos puede mostrar, las necesidades y la revelación de lo que debemos hacer. Durante todos estos días que duró el campamento, oraron, buscaron a Dios y leían en la palabra, media mañana para leer la palabra de Dios y otra media mañana para orar y confesar los pecados del pueblo. Concluyeron este retiro espiritual, con una gran y solemne asamblea. Tres días después de terminado este hermoso campamento, con tan buenos resultados. Nuevamente el pueblo se reúne en humillación, y arrepentimiento, para confesar en una larga oración, todos los beneficios que habían recibido y la desobediencia de sus antepasados, por la cual sufrieron este destierro que duró 70 años. Esta oración la hicieron los líderes por todo el pueblo.
Después de esta larga oración, donde confesaron que eran siervos en su propia tierra, de otros pueblos que se enseñoreaban de ellos. Resuelven hacer un pacto de obediencia y lealtad a Dios, la escribieron y la firmaron, los príncipes, los levitas y los sacerdotes.
Todo el pueblo se comprometió a la obediencia en todas las cosas que habían fallado. La lecciones importante que sacamos de toda esta historia son: La importancia de un retiro espiritual y especialmente cuando los mensajes que recibimos, los ponemos en practica. La importancia que el pastor haga un tiempo para reunirse con los líderes, para escudriñar las Escrituras y tomar decisiones sobre las cosas que Dios les ha mostrado. La tercera, es que el pueblo se debe comprometer a la obediencia, y en esto tiene gran importancia el compromiso que asumen los que lo conducen.    

Entre las muchas cosas que se comprometieron, era: Traer las primicias para los sacerdotes y el diezmo de su ganancias, además ese diezmo como lo enseñan todas las Escrituras, es para el sostén del ministerio. No se debe usar en otra cosa. En el caso de nuestras congregaciones, es para el sostén pastoral, para enviar a las misiones cercas o lejos, para la literatura y todo lo que tiene que ver con el progreso y marcha de la obra del Señor, como comprar literatura, para para anunciar el evangelio, para escuela bíblica y actividades juveniles, que se hacen para el engrandecimiento y extensión del evangelio en el barrio; para abrir anexos, con visión de futuras iglesias, con autonomía propia, y que a su vez esas iglesias, puedan dar a luz otras congregaciones. Si hiciéramos las cosas como lo manda el Señor, las iglesias se multiplicarían en los barrios y zonas. Pero si usamos mal y cambiamos el destino que Dios ha dado a los diezmos, no solo pecamos en desobediencia, sino que la marcha del de la obra del Señor se detiene, no avanza.
Para los demás gastos, como construir edificios, salas y otros compromisos materiales, de debe levantar ofrenda, después de mostrar las verdaderas necesidades para eso, y no levantar ofrendas simplemente por costumbres y tradiciones, lo cual con el tiempo se convierten en simples limosnas. Para el avance y progreso de la obra, están los diezmos.

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